lunes, 5 de agosto de 2013

HISTORIA DEL HIMNO DE CARABOBO





HISTORIA DEL HIMNO DE CARABOBO


Por decreto del 4 de abril de 1908, se promovió un certamen para la letra y música del Himno del Estado; el jurado de la letra estuvo a cargo de los doctores: Francisco de Sales Pérez, Pedro Castillo y Luis Pérez Carreño, el bachiller Félix Delfín Ortega y el ciudadano Joaquín Reverón; como jurado de la música fueron designados. Dr. Martín Requena, presbítero Jacinto Piana, bachiller Aquiles Antich, Luis Socorro y Miguel Denti. En dicho concurso resultaron ganadores de la letra el poeta Santiago González Guinán, y de la música el compositor Sebastián Díaz Peña. El himno fue estrenado en la Plaza Bolívar de Valencia el 5 de julio de 1908.
  
SUS AUTORES


  • SANTIAGO GONZÁLEZ GIÑÁN

El 23 de mayo de 1854 nace en la “Ciudad del Cabriales” Santiago González Guinán, conocido como “El Trovador Valenciano”, hijo del abogado Francisco González y Doña Antonia Guinán; hermano del distinguido historiador, político y académico Francisco González Guinán. Santiago realiza sus estudios elementales en el colegio Carabobo Valencia. Sin concluir la formación profesional, se dedica a trabajar en una empresa comercial donde conoce personalidades dedicadas a la política, por la cual siente atracción, como fecundo orador y capacidad autodidacta, ocupará cimeras posiciones nacionales y regionales. En septiembre de 1874 se desempeña como Ayudante del general Gregorio Cedeño al mando de la división Carabobo, en favor del gobierno de Antonio Guzmán Blanco, contra el general León Colina quien pretendía sublevarse en Barquisimeto. Santiago es de los fundadores de “La Voz Pública”, cuyo primer número apareció el 5 de enero de 1875, órgano divulgativo del partido Liberal de Antonio Guzmán Blanco; en esta actividad política estuvo acompañado de su padre y su hermano Francisco como redactor. Santiago destaca en la administración pública como ministro de Instrucción Pública (Educación) en 1888 durante la gestión del presidente Juan Pablo Rojas Paúl (1826-1905). Diputado y Senador por el estado natal en 1896, en tal condición parlamentaria, manifestaba sus brillantes dotes de orador, además ocupó cargos de Secretario General en 1908 y Presidente (Gobernador) del estado Carabobo en 1911. Como escritor en prosa y verso inició su actividad a los dieciocho años. Exteriorizaba su narrativa en su columna escrita en la conocida publicación “el Cojo Ilustrado”, mantenía muchos asiduos lectores. La Academia Nacional de la Historia lo recibió como Miembro Correspondiente en 1918. En diversas ocasiones participaba como Orador de Orden designado conmemorar efemérides nacionales y regionales.

  • SEBASTIÁN DIAZ PEÑA
Sebastián Díaz Peña contaba con fama de pianista notabilísimo y a menudo actuaba acompañando alumnos o conocidos. Compuso muchas obras populares. En Venezuela se considera una de las formas musicales más importantes. Llegó al país después de la Guerra de Independencia e introdujo el uso del piano en la cultura antigua. Aparte del vals, destacan la canción romántica venezolana, el "aguinaldo" y otros ritmos y aires nacionales de raíz folclórica.
Otro vals muy conocido es El niño Santo Domingo, gran vals de concierto. También es el creador del Himno del Estado Carabobo con letra de Santiago González Guiñan.
Maricela
Su obra más conocida es el joropo Maricela, escrito en 1877.
Maricela se creó inspirado en la maricela tradicional del joropo tuyero. Se describe como una obra que empieza con aire de vals en sol mayor y sigue con arpa aragüeña. El joropo arranca con unos bajos en staccato en la mano izquierda sobre las notas arpegiadas de la tónica y dominante para pasar a superponer acordes y a contratiempo que preparan la modulación a re mayor.



 HIMNO DEL ESTADO CARABOBO

 Letra: Santiago gonzález Guiñan
Música: Sebastián Díaz peña

Coro

Por el sol que naciendo esclarece,
Carabobo tu heroico blasón,
la altivez de tus hijos ofrece
velar por el suelo que patria nos dio.

I

Renombre son tus páginas,
segura prez tu brazo,
cadenas tu regazo,
¡magnífica región¡
No esclava de la púrpura,
radiando hermosa y libre,
del pecho salga y vibre autónoma tu voz.

II

Absorta, entre relámpagos,
miró mitad del globo,
del trueno, “Carabobo”,
¡nacer la libertad¡
Allí la sien olímpica
del lauro coronada,
allí la patria alzada
sobre el heroico altar.

III

De aquella raza indómita
que dio los lidiadores,
egregios redentores,
‘oh, Tierra’, es tu valor;
regalo de la pródiga,
gentil naturaleza,
tu cielo, tu riqueza,
tus gracias y tu sol.

IV

Te prestas el ardor bélico
aliento poderoso;
la ciencia, su reposo;
la fama, su sitial;
y el laborioso músculo,
nutrido en la fatiga
las mieses de la espiga
reporta a tu heredad.

V

Libertadora cólera,
potente armó su diestra;
de la inmortal palestra
¡tú tienes el laurel¡
Inerme bajo el lábaro
de austero patriotismo,
en las luchas del civismo,
tu espada sea la ley.

VI

No más el hierro bárbaro
de la civil contienda,
ni la expiatoria ofrenda
de sangre fraternal:
Cuando tu noble espíritu
anhele, active o ame,
a consagrar te llame
el culto de la paz.


Partitura 
(Por cortesía de Leoner Jesús Ostos)













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